Las arrugas que aparecen al hacer determinados gestos pueden reflejar en ocasiones un aspecto endurecido y nada relajado del rostro, si a esto le unimos que algunos grupos musculares en reposo, pueden presentar una tensión excesiva, es lógico pensar que al disminuirla mediante el tratamiento conseguiremos un aspecto más revitalizado.

La toxina botulínica es un fármaco y como tal podemos elegir la dosis más adecuada para cada paciente y los lugares donde tendremos mayor efectividad, tendiendo siempre en cuenta la fuerza de la musculatura, su grado de movilidad y los deseos del paciente.

Lo que usted considere menos “botox” es una frase muy común en nuestras consultas y es que si bien, la toxina botulínica es uno de los tratamientos más solicitados por nuestros pacientes también es cierto que es igualmente denostado por otros tantos.

Una vez más, volvemos a la importancia de hacer un adecuado diagnóstico médico, en ocasiones, para tener un efecto natural tras un tratamiento de toxina botulínica, debemos entender que pueden permanecer pequeñas arrugas pues la relajación completa de las mismas puede provocar efectos no deseados.  Se trata de mejorar, suavizar o relajar pero no de “paralizar” la acción de los músculos del rostro para evitar la tan cuestionada inexpresividad.

Tras este tratamiento podemos esperar:

  • Relajación de la musculatura del entrecejo.
  • Rejuvenecimiento de mirada.
  • Elevación de las cejas.
  • Disminución de las arrugas marcadas de la frente.
  • Mejora general del aspecto del rostro.

Lo que debes saber:

Una vez estudiada la dinámica de los músculos faciales aplicaremos el producto en los grupos musculares seleccionados. La sesión de tratamiento no dura más de treinta minutos.

Los efectos comienza a ser visibles a los tres o cuatro días post tratamiento, consiguiendo se máximo efecto tras una semana, momento en el que el paciente acudirá de nuevo a consulta para evaluar los resultados y así valorar la necesidad de aplicar más dosis para implementar los resultados.

El tratamiento ha de repetirse entre 2 y 3 veces al año y al igual que ocurre con los demás procesos de rejuvenecimiento puede asociarse a ellos en la misma sesión para obtener mejores resultados.

Para más información sobre el procedimiento solicita una primera consulta en Le Med .

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