SEME: XI JORNADA MONOGRÁFICA SEME.

Este año he tenido el honor de ser invitado a la XI Jornada Monográfica de SEME (Sociedad Española de Medicina Estética) que en esta ocasión versaba sobre el envejecimiento de la mujer a nivel facial abordado desde diferentes ámbitos, por eso, el programa contó con la presencia de distintos especialistas entre los que se encontraban: dermatólogos, plásticos, maxilo-faciales y estéticos que aportaron su particular visión acerca de como tratarlo.

Como comuniqué al inicio de mi charla, me sentía especialmente eufórico porque durante la jornada, ninguno de los colegas que me precedieron en el programa, pronunciaron la palabra belleza y es que la verdad, estoy bastante harto de ella, básicamente porque genera confusión a todos nuestros pacientes, me explico…

Que en todas las civilizaciones ha existido culto a la belleza, es una verdad como un templo pues así lo relata la historia, pero que nosotros como especialistas, tratemos la belleza, es algo en mi opinión muy discutible. Dejo la belleza para quienes la estudian, esteticistas en su mayoría, que además la miman y cuidan a la perfección. Pero, en nuestro caso y a pesar de que el fin sea mejorar el aspecto del paciente, en realidad, estamos haciendo una promoción de la salud mediante la realización de actos médicos que ayudan a restaurar la pérdida de todos aquellos componentes esenciales para el mantenimiento de las características basales de la piel y que de otro modo conducirían a las “muerte tisular”.

Hoy en día las causas por las que envejecemos y la repercusión que éstas tienen sobre los tejidos están, en general, bastante bien determinadas por ello gracias a este conocimiento y a la selección de las técnicas más adecuadas, podemos realizar no solo tratamientos que enlentezcan el proceso de envejecimiento sino también que corrijan los signos ya establecidos y por supuesto puedan prevenir los futuros.

Todo este conjunto de acciones en mi opinión nada tienen que ver con la belleza, que como he dicho anteriormente dejo en mano de los “estetas” sino más bien con un sin fin de herramientas terapéuticas que mediante actos médicos promueven el bienestar de los pacientes y se alejan considerablemente de lo que se hace en los salones de belleza… Por eso y al ser actos médicos se engloban dentro del campo de la medicina, bien sea medicina estética, medicina regenerativa, medicina antiaging, dermatología cosmética, cirugía plástica, etc… y qué duda cabe, que dichos actos han de ser aplicados por médicos, no por odontólogos, enfermeras, auxiliares de enfermería, técnicos de laboratorio u otros intrusos que tratan de mercadear con la medicina al margen de la ley.

Dra. Ana Molina.

Aclarado mi particular concepto sobre la belleza me vuelvo a centrar en la jornada que me ha llevado a escribir este post… El pistoletazo de salida lo daba mi querida Ana Molina, que nos exposomizó a todos, como resumen de su maravillosa presentación os diría que hemos de prestar mucha más atención a todo lo que nos rodea, desde el medio ambiente a la comida pues nuestro envejecimiento podrá acelerarse en base a todas estas circunstancias. Es decir, envejecemos por la suma de nuestro genoma + exposoma. Y si bien hay factores externos que a veces no podemos controlar, uno que sí depende de nosotros es el azúcar, responsable de la glicación de las proteínas y por tanto del envejecimiento prematuro de los tejidos, así es que aunque la canción dice que hay que ponerle azúcar a la vida, mejor ponerle actitud y positividad, resulta más sano.

La mañana avanzaba y el Dr. Alberto Candau, Especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial, nos adentraba en el mundo de la reabsorción ósea y es que mediante técnicas de imagen como la TAC tenemos la certeza de que nuestro volumen óseo desciende considerablemente con la edad y por tanto los tejidos blandos faciales que se apoyan sobre él tienden a desplazarse a favor de la gravedad.

Otro de los soportes más importantes sobre los que se asienta la piel del rostro es sin duda el tejido graso y de eso la Doctora Eva Guisantes sabe mucho, como Especialista en Cirugía Plástica, nos trasladó las principales diferencias entre los compartimentos grasos superficiales y profundos, siendo éstos últimos metabólicamente menos activos si bien, tienden más a la atrofia por la presión muscular. Por otro lado, los primeros compartimentos grasos en envejecer son los más mediales y no tanto los laterales, hecho que condiciona las técnicas de reposición volumétrica. Destacar además, que en el caso de la mujer el ligamento mastérico-cutáneo se acentúa más que en el hombre y por tanto también requiere un abordaje terapéutico diferente basado en la restauración del compartimento graso lateral principalmente.

Dra. Eva Guisantes.

El último bloque de la mañana corría a cargo de del Dr. Jorge Garcia y con él pudimos entender mucho mejor qué le ocurre a la musculatura con el paso del tiempo y sobre todo como afecta el dinamismo muscular en la aparición de arrugas faciales, por tanto de ahí deducimos que cuánto mayor se el tiempo que el músculo esté relajado, que no quiere decir sin expresión, menos arrugas aparecerán (no podemos olvidar nuestra predisposición genómica).

La tarde comenzaba con uno de los Especialistas en Medicina Estética que más experiencia tiene en el uso de toxina botulínica, el Dr. Fernando García Monforte, siempre es un placer escucharle, siempre un orgullo porque en cada una de sus charlas uno aprende algo nuevo. En este monográfico aprendimos trabajar en áreas especialmente complejas con el fin de mejorar la simetría y el aspecto general de nuestros pacientes. Una vez más quedó en evidencia que la toxina no es solo un tratamiento para suavizar nuestras arrugas de expresión, sino que gracias a ella podemos hacer la vida más fácil a quienes por ejemplo han sufrido una parálisis facial.

Dra. Marta Serna

La tarde avanzaba y llegó mi adorada Marta Serna a defender unos minutos de charla nada fáciles y es que su título era: “Corrección de expresiones que reflejen severidad”. Ella con su genio y maestría hizo que una exposición que a priori podría resultar pesada se convirtiera en algo dinámico e interactivo. Hay veces que nuestros pacientes sin estarlo parecen enfadados, en parte por la dureza de algunos signos faciales que ella evalúo aportándonos las soluciones terapéuticas más acertadas para tratar de suavizarlos. Un caso práctico de antes y después ilustró las acciones terapéuticas realizadas, plausibles todas ellas.

Íbamos llegando al fin de esta jornada y a un servidor le tocaba exponer… Mi presentación versaba sobre como combatir los signos de cansancio en el rostro y mi planteamiento no fue otro que el de dividir la cara en tres tercios y detenerme en cada uno de los signos que reflejaban cansancio analizando el por qué de su aparición (referido a cambios anatómicos ) y las diferentes propuestas terapéuticas que iban desde las fuentes de luz (láseres), los ultrasonidos microfocalizados y todo tipo de inyectables (ácido hialurónico, toxina botulínica e hidroxiapatita cálcica). Finalicé mi presentación con un video que invitaba a la reflexión. Bombardeos en Bagdag, mujer fallece embarazada y tratan de salvar la vida de su hijo a través de una cesárea, el bebé nace muerto, pero gracias a las técnicas de reanimación consiguen salvarlo. El vídeo lo extraje de un twitt que llamó mi atención y que venía acompañado de unas líneas de texto escritas por el profesional que había ayudado a salvar la vida del bebé y que decía “ahora entiendo todas y cada una de las noches que pasé en la biblioteca estudiando”. Mi reflexión ante el mismo fue muy sencilla: la mayoría de nosotros dejamos de lado a nuestras familias, amigos, hobbies, etc… por seguir aprendiendo y formándonos para dar lo mejor de nosotros a nuestros pacientes y es una lástima que al final nosotros mismos banalicemos con los actos médicos que llevamos a cabo cada día. De ahí mi rechazo a todas esas situaciones que os comentaba al principio de este post defendiendo que la única promoción que debe existir en nuestra especialidad debe ser la de la salud y ésta ha de ser ejercida por médicos altamente cualificados.

Dr. Sergio Fernández.

El punto y final a la jornada vino de la mano de la Dra. Mónica Ulecia quien cerraba la jornada con una interesante charla acerca de la corrección de las asimetrías. Si nos miramos detenidamente al espejo la mitad de nuestro rostro es diferente a la otra y eso puede resultar estético en muchas ocasiones, pero en otras no, por tanto, corregir o mejorar esas imperfecciones nos llevará a tener un paciente satisfecho. La precisión en este tipo de tratamientos de corrección es un arte que Mónica defendió impecablemente.

Fue sin duda una intensa jornada en la que “reinó” la ciencia por encima de todas las cosas y en la que la belleza fue algo totalmente accesorio. En mi opinión, creo que toca reflexionar y rectificar aquellas acciones que pueden provocar confusión en nuestros pacientes, que pueden banalizar nuestra especialidad, porque de lo contrario, lejos de promocionar salud y la mejora del envejecimiento, haremos todo lo contrario.

Cualquiera NO puede ni debe tener acceso a este tipo de medicina porque las complicaciones existen y porque la historia médica de cada paciente puede contraindicar determinados tratamientos, nadie debe pensar que puede someterse a un tratamiento de toxina botúlinica porque la mayoría lo hace cuando por ejemplo, en sus antecedentes personales, nos encontramos con una Miastenia Gravis. Ahora resulta que hasta un influencer puede publicitar un fármaco, algo que no podemos hacer ni los médicos… como se suele decir “juzguen ustedes mismos…” En cualquier caso, todo NO vale y tenemos que poner una pizca de racionalidad a esta locura de vida en la que parece que hoy todos sabemos de todo y todos hacemos de todo…

En fin, hasta el siguiente post.

Dr. Sergio Fdez.

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